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Diario de la peste 27: La pintura blanca en el muro

Día a día, el gran escritor portugués y maestro del texto breve busca poesía en el sombrío mar de la cuarentena. Infobae reproduce sus columnas, que son originalmente publicadas por Expresso y que, traducidas por Paula Abramo, tomarán forma de libro en Interzona.

La pintura blanca en el muro sigue blanca 24 horas después.

Turquía liberó a miles de presos, "incluyendo a los jefes de la mafia; pero deja a activistas, políticos y periodistas en las cárceles".

Una tienda vende productos gourmet, pero el estómago es una masa testaruda. No se sacia con el refinamiento, sino con medidas concretas de comida.

El hambre no se sacia con el placer.

Es una cuestión de peso, no de belleza.

Oigo a Tom Zé.

Tô dividindo pra poder sobrar

Desperdiçando pra poder faltar

Estado de emergencia.

Un ciudadano puede salir para ir a la tienda de alimentos, a la farmacia o al banco.

El loco Domenico en "Nostalgia", diciendo:

"A ustedes, hombres y mujeres sanos, ¿de qué les sirve la salud?"

Dos jóvenes de treinta años se lanzan una pelota de una ventana a otra.

Son vecinos.

Ventanas de un edificio, la pelota cae.

¿Quién va a ir allá abajo?

Los edificios se han convertido en islas rodeadas de fosos.

Lo que cae no puede recuperarse.

Tô bem de baixo pra poder subir

Tô bem de cima pra poder cair

El infierno está allá abajo y los seres humanos están arriba tratando de vivir.

Pero la comida también está allá abajo. Y los medicamentos.

La comida está al mismo nivel que el diablo.

Comida, medicamentos, dinero.

Una síntesis tiene siempre tres elementos.

"Nunca aprendí a fumar, es demasiado difícil", dice Domenico, el loco de fe.

La reina Isabel II no va a celebrar su 94º cumpleaños como acostumbra.

No habrá la habitual salva de cañones.

"Hay que tener ideas más grandes", dice el loco a los sanos.

Roberta, en Lombardía, no toca a Paolo desde hace veinte días.

Su mano está podrida y en cualquier momento puede caer al suelo.

No es momento de dejar caer cosas al suelo.

Tô iluminado pra poder cegar

Tô ficando cego pra poder guiar

Desde México, Andrea me cuenta:

Mi madre visitó hace una semana a mi padre en la residencia para ancianos donde vive.

Él está muy enfermo (Alzheimer).

Están separados, pero mi madre ayuda a la residencia a cuidarlo.

Según las reglas de la residencia, ahora ella no puede acercarse.

Dos metros, la distancia permitida.

("Y quemará la paja en fuego que nunca se apagará ", una cita bíblica.

Está escrita en la espalda de un hombre que pasa por la calle.)

Le mandé un audio por el celular de mi madre, prosigue ella.

Sé que él no comprende la mayor parte.

Pero le conté lo que he hecho, las recetas que he cocinado.

Y mi padre respondió, gritando desde la distancia de los dos metros, que no me olvidara de cocinar las berenjenas como él me enseñó.

Yo ya no me acuerdo, dijo ella.

No sé de qué habla mi padre.

Yo y Andrea, mi amiga de México, hicimos entonces una pausa.

Y después le pregunté si ha cocinado las berenjenas como su padre le enseñó.

Y ella respondió que sí.

Sí, sí, sí, dijo ella. Sí, tres veces.

Tom Zé continúa:

Eu tô me despedindo pra poder voltar

El padre de un amigo les escribió hoy a sus tres hijos un mensaje:

Hoy hace 50 años que regresé de la guerra.

¿Qué significa eso?

Manu Chao canta: Todo llegará.

Y todo llegará, eso es evidente.

Un personaje de una película dice: Ya no deseo nada que sea sólo para mí.

Y otro añade: Sé que quieres ser feliz, pero hay cosas más importantes.

—Fin.

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