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Diario de la peste 71: Quien respira, resiste

Día a día, el gran escritor portugués y maestro del texto breve busca poesía en el sombrío mar de la cuarentena. Infobae reproduce sus columnas, que son originalmente publicadas por Expresso y que, traducidas por Paula Abramo, tomarán forma de libro en interZona.

Es evidente: quien respira, resiste.

Una ilegalidad, casi un crimen.

La piedra, por ejemplo, acepta la inmovilidad de manera pacata. Prácticamente una ciudadana ejemplar.

"Trump se refiere a los tumultos como un 'crimen contra Dios' y amenaza con sacar a las fuerzas armadas a las calles".

Flexión o extensión: el cuerpo se expande o se esconde.

Ningún humano tiene siempre el mismo tamaño.

Ciudad vasta, hecha de muchas cosas; unas, detenidas y sin pulmones. Otras, llenas de pulmones y palabras.

"Trump sale de la iglesia y posa para las cámaras con una Biblia en la mano".

Varios detenidos, vitrinas rotas y asaltos; violencia y protestas.

Este verso de Paul Bowles:

“The final rain kills the remaining trees”.

Ir hacia la lluvia final con la Biblia en la mano.

Impedir la lluvia y los enfrentamientos con la Biblia y mucho gas lacrimógeno.

Si no sale bien, sale mal. Palabras, balas o gas.

En vez de hacer ver a los ciegos, tapar por un tiempo el necesario movimiento de los ojos.

Gas lacrimógeno y balas de goma: un gas que casi ciega y balas que casi matan.

Trevor Noah habla de la ruptura del contrato entre la sociedad estadounidense y los negros. Nina Simone canta "I Got Life".

"No tengo casa, no tengo zapatos,

no tengo dinero, no tengo clase,

no tengo faldas, no tengo abrigos,

no tengo perfume, no tengo amor,

no tengo fe".

La fe, siempre. La Biblia a un lado, música y baile también.

Escuché por primera vez esta canción en la película Hair.

No tenía la edad para verla.

No me quería dejar entrar al cine, porque salían pechos entre la marihuana.

Entre la marihuana y la canción.

La madurez específica de los ojos, una idea por estudiar.

Les dije que sólo tenía oídos y olfato: de vista, casi nada, casi penumbra. Me dejaron entrar.

Una amiga, 1º de junio de 2020.

Trabaja con personas con discapacidades mentales. Mensaje:

"Hoy volvieron los alumnos. No nos veíamos desde hace dos meses".

"Muchos ojos tristes. Muchos controlando las ganas de abrazarnos. Hoy fue un día difícil".

Nina Simone:

"Tengo mi cabello, tengo mi cabeza,

tengo mi cerebro, tengo mis orejas,

tengo mis ojos, tengo mi nariz,

tengo mi boca".

Después mi amiga añade:

"Uno de mis alumnos (de 25 años) se me acercó y me dijo:

—¿Quieres ir allá atrás?

—¿A hacer qué? —preguntó ella.

—Quiero darte un besito sin que nadie nos vea".

Ella le explicó que no podían romper ese tipo de reglas.

"—No te preocupes. Tengo síndrome de Down, no tengo covid".

Eso fue lo que le dijo. Tiene 25 años. Tiene síndrome de Down, no tiene covid.

Hay problemas que vienen con la tos y con el viento y hay problemas que vienen desde atrás.

Nina Simone canta y el número de muertes sigue bajando en Italia y España.

Los tiempos son casi felices, los tiempos son casi tristes.

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