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Diario de la peste 75: El rostro humano es ahora dos ojos

Día a día, el gran escritor portugués y maestro del texto breve busca poesía en el sombrío mar de la cuarentena. Infobae reproduce sus columnas, que son originalmente publicadas por Expresso y que, traducidas por Paula Abramo, tomarán forma de libro en interZona.

Poco café, nada de mareos.

Aristóteles decía que cada ciudadano debe conocer el rostro de todos los demás.

Leo a Safranski. Y una biografía de Wagner.

Las ciudades han aumentado desde Aristóteles, pero ese podría ser un proyecto. Ver imágenes de todos los rostros que hay en el mundo.

Hospital de Barcelona lleva a una paciente de terapia intensiva a ver el mar.

Las conmemoraciones del día D en Normandía fueron canceladas.

¿Cuánto tiempo te tardás en conocer de vista a todos los ciudadanos?

Diez segundos para cada rostro, el proyecto. ¿Una semana, un mes?

Hacer el cálculo.

Médicos de Harvard "recomiendan máscara durante relaciones sexuales y sugieren el sexo online".

En España alguien saca una foto de un rostro cubierto con un cubrebocas blanco.

El rostro humano es ahora dos ojos. Su tamaño ha disminuido.

Se ha convertido en una síntesis: bastan dos ojos bien abiertos.

Brasil supera a Italia y se convierte en el tercer país con mayor número de muertes.

Famoso pasaje de Kant: los filósofos deben vivir en el "país de la razón pura".

Un país que es una isla bien medida.

Y con "un lugar adecuado para cada cosa".

Alrededor, el mar tempestuoso.

Isidre Correa, 61 años, Barcelona, terapia intensiva.

La llevaron en su camilla a ver el mar.

El mar hace bien a los enfermos. Pero no sólo.

Nietzsche grita contra Kant: "¡Filósofos, al mar!"

Es necesario avanzar hacia el mar tempestuoso.

Sacar los pies de la isla bien medida y del suelo firme.

En las playas, este verano, "no puede haber respiración boca a boca".

Ni siquiera para un filósofo que, entusiasmado, se arroje al mar sin saber nadar.

¿Cuántos filósofos se han ahogado por la orden de Nietzsche: "¡al mar!"?

Hacer la cuenta.

La policía mexicana mató con brutalidad a un hombre que no llevaba cubrebocas en la calle.

No queremos conocer tu rostro.

Las ciudades han crecido demasiado después de Aristóteles.

Salió la lista actualizada de los más ricos de Brasil.

No hay lista actualizada de los más pobres.

Listas con nombres, de un lado. Y multitudes contadas por cabeza desde algún helicóptero.

Argentina alarga la cuarentena y se prepara para 100 días de confinamiento.

Plinio inventó mucho en sus historias.

Dijo que había una mosca que nacía en el fuego.

Y sólo podía respirar cerca de él. Pirauta, su nombre.

Cuando se alejaba del fuego, moría.

Una hermosa imagen. Mucho más importante que si es mentira.

Documental sobre Nina Simone.

Tenía una relación de amor con el fuego, dice su hija.

Una mosca semejante: necesita el fuego para no asfixiarse.

Nina Simone se fue convirtiendo en una activista radical.

Activista es aquella persona para quien la acción está en el centro.

Radical es aquella persona que considera que debe actuar cerca del sitio en el que se más se cae.

Las flores más hermosas, cerca del desfiladero cortado a pico, creían los románticos. Allí, la máxima belleza.

A algunos centímetros de donde el pie resbala: el mejor suelo.

"Backlash Blues", canción violenta de Nina.

Los negros como frutos colgados en las ciudades violentas.

Los diez animales que menos tiempo viven.

En la lista, incluidos efemerópteros y las moscas.

Las abejas obreras, las mariposas monarcas, las hormigas y las libélulas.

Tratar mejor a quien va a morir rápido.

Sé gentil con el moribundo: moscas, abejas, hormigas, mariposas monarcas y efemerópteros.

No sé qué son los efemerópteros pero su nombre es muy claro.

Un pobre animal que ya lleva en el dorso el nombre de su tragedia, de su corta duración.

El hombre también es un efemeróptero, aunque dure un poco más y vuele poco.

Siempre mortal, el animal hombre, desesperado y efímero.

Y ahora con cubrebocas, para no morir.

¡Una novedad de otro planeta!: No te pierdas "Tres marcianos", lo último de Sergio Bizzio