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Fernando Pessoa, prematuro y mareado

El libro de la transformación es una vasta recopilación de poemas, ficciones morales, ensayos políticos y psiquiátricos, y sátiras, del gran Fernando Pessoa. Por Tomás Villegas

Recién con su muerte en 1935, a los 47 años, la vida literaria de Fernando Pessoa comenzó lentamente a cobrar verdadero vuelo. Reconocido por una incesante voluntad creadora, el portugués, como es sabido, cursó su existencia fabricándose diversos avatares literarios. Hablamos, claro, de los célebres heterónimos; los más reconocidos –Alberto Caeiro, Bernardo Soares y Ricardo Reis– vieron por primera vez la luz pública en la revista portuguesa Presença, allá por 1928; y el último de ellos inspiró, incluso, una de las farragosas novelas de otro portugués, templado y Nobel: José Saramago.

El libro de la transformación compagina una copiosa serie de fragmentos en tres idiomas (portugués, inglés, francés) en una traducción plural; y, como una parte significativa de la obra, permaneció inédita durante su vida. Recuperados del Archivo Pessoa de la Biblioteca Nacional de Portugal, los textos abrazan la heterogeneidad y multiplicidad caras a los intereses del poeta. Elaborado al calor intransigente de la adolescencia, El libro… configura otras personalidades literarias menos conocidas, y, y en la medida en que son previas a los heterónimos más reconocidos, se habla en este volumen de cuatro “preheterónimos”.

Encontramos al ensayista y poeta Alexander Search, a quien Pessoa le obsequió datos biográficos insoslayables, como la ciudad y la fecha de nacimiento; al satírico nacionalista Pantaleão, máscara o nombre de guerra antes que auténtico ser de ficción, asegura uno de los traductores, dispuesto a criticar frontalmente los abusos de la dictadura impuesta en 1907; a Jean Seul de Méluret, que se obstina no sin dificultades en escribir en francés con fines decididamente morales: condenar a la sociedad francesa por sus casos de exhibicionismo y la perversión de las costumbres. Y por último, Charles James Search, hermano mayor de Alexander, es la única de estas personalidades dedicadas a traducir.

El jugoso material del libro recopila poemas, ficciones morales, ensayos políticos y psiquiátricos, sátiras, traducciones, que se abrieron camino desde 1908, fecha que reviste un sentido de contingencia política. La cuidada edición se caracteriza, a su vez, por una nota de color tan ingeniosa como simpática, una experimentación propia del laboratorio pessoano: C. J. Search, el último de los preheterónimos mencionados, no sólo se dedica al peliagudo oficio de traductor, sino que él mismo es, por su parte, traducido por un compinche que, para igualar términos y condiciones, resulta tan inventado como él: un tal Doctor Norberto Magenta.

Heteróclito y fragmentario, los traductores se preguntan por la auténtica naturaleza del libro y llegan a una conclusión diferente a la de los editores portugueses, que lo consideraban –aún en su heterogeneidad flagrante– una obra hecha y derecha. ¿Qué es, en concreto, El libro de la transformación?, se cuestionan. ¿Puede un libro ser varios juntos? ¿Qué planes tenía Pessoa para publicar semejante libro? “Porque cuesta imaginar”, afirman, “qué forma adoptaría una obra en tres idiomas, firmada por cuatro autores, que se desgaja en poemarios, monografías, ensayos, sátiras, fábulas, y traducciones de antologías y novelas enteras, de temas y tonos distintos, a todas luces pensados para publicarse por separado”.

Sea lo que fuere, el libro acoge poemas de adolescencia torturada; ensayos que articulan degeneraciones físicas y sociales; textos sobre la locura de Jesucristo y de barricada política; sátiras morales. Es la muestra de que Pessoa concebía desde joven la multitud inscripta en su yo, en un infatigable drama que se desarrolló, como supo decir, no en actos, sino en gente.

El libro de la transformación, Fernando Pessoa. Interzona, 512 págs.

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