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Fernando Pessoa redescubierto en "El libro de la transformación", de Interzona

El escritor portugués reaparece junto a sus igualmente célebres heterónimos. Un viaje de ida a la deconstrucción literaria Por Daniel Castelo

Abordar la obra de Fernando Pessoa constituye un desafío por el tamaño de su edificación pero sobre todo por los infinitos pasillos por los que circula, por los recovecos que la integran y las puertas que dan a todos y a ningún lado. Los heterónimos, pieza central de la construcción literaria del autor portugués, no representan el mero uso in situ de alter egos literarios, sino ontologías autónomas, cuestionadoras, revulsivas.

El libro de la transformación, recientemente editado por Interzona, aparece en el mapa de los libros disponibles en la Argentina como cartografía excluyente para navegar un universo pletórico de voces e identidades. La compilación trasciende el ejercicio literario para pasar a ser algo más: una exploración de la multiplicidad como principio creativo.

El voluminoso trabajo de análisis de la obra de Pessoa está a cargo de un equipo que no ahorra protagonismo al momento de dejar en claro que hubo una discusión exploratoria por las palabras del autor. Ana Laura Paolini, Matías Battistón, Gabriel Supino y el Dr. Norberto Magenta presentan sus versiones y prólogos con intenciones que atraviesan la divulgación y se instalan en una forma de docencia coloquial y académica a la vez, con el racionalismo como bandera.

“La actitud del racionalismo superior quedó simbolizada en aquella anécdota famosa que se cuenta de Baudelaire. Un oficial de la marina, amigo suyo, que acababa de regresar de un largo viaje a una de las colonias, le estaba mostrando con repugnancia un fetiche que había traído, un objeto de madera, el asombroso ídolo de una raza humana. Y cuando, después de haberlo mostrado, estaba a punto de arrojarlo con asco a un rincón, Baudelaire le retuvo el brazo. ‘¡Cuidado!’, le dijo. ‘¿Y si este fuera el verdadero Dios?’ . Este es el racionalismo superior, tanto en esencia como en tono.
(Alexander Search, heterónimo de Fernando Pessoa)

Alexander Search, uno de los primeros heterónimos creados por Pessoa, encarna las tensiones filosóficas que atraviesan todo el proyecto pessoano. Su análisis sobre los límites del conocimiento, el acercamiento del heterónimo a una épica del límite y la percepción, se resume (si es que es posible tal cosa) en líneas como 

Algo hay de feroz, lindo y refinado

en tu mano
y yo lo amo con pasión;
pues teniendo más que firmes ideas del infierno
a través de un portal repentino en lo visible
un destello fugaz de lo absoluto espío.

La traducción como parte del multiverso Pessoa

 El Dr. Magenta (¿existen como entidades corpóreas las personas citadas como parte del proyecto Pessoa de Interzona?) ofrece en el libro una clave interpretativa fundamental cuando señala que "más que un traductor, Pessoa fue una agencia de traducción entera". 

Compuesto por gente que banca este proyecto heteronímico, que no es solamente una caravana de personajes literarios —hoy posibles agentes AI en modo iluminismo escrito—, el proyecto Pessoa encarna, en este Libro de la Transformación, un sistema alienado de traducción en loop. Se trata de ser, estar, parecer y hetoronimar.

Cada heterónimo funciona como un dispositivo traductor y el libro lo deja impreso. La traducción como acto ontológico enmarca lo que observa el Dr. Magenta: esta "pluralidad exponencial" responde a una lógica generativa, colonizadora del lenguaje. Y, como tal, según este firmante, del mensaje.

Satiricón

Los heterónimos satíricos de Pessoa están expuestos en el libro de Interzona con gracia y admiración por parte del equipo de traductores que apuntaron trabajo a la investigación interpeladora de la obra del escritor portugués. 

Pantaleão y Jean Seul de Méluret (otros de los heterónimos icónicos del escritor) revelan una dimensión crucial del laboratorio pessoano.

Como parte del tándem deconstructivista de la literatura, Pantaleão despliega una mirada despiadada sobre la realidad política de la Portugal de sus años:

Hay un método infalible

aunque parezca increíble
para hallar la verdad pura;
ver qué dice un fraile o cura.

El criterio nunca es distinto:
Siempre es cierto… lo contrario.

La ironía corrosiva impresa constituye en el libro no solo un saludable ejercicio humorístico sino además una herramienta que opera como desenmascarador de las estructuras ideológicas de su tiempo.

El escepticismo sistemático de Pantaleão (de Pessoa, de los traductores, ¿de Interzona?) remarca las estrategias deconstructivas en ese lienzo siempre en blanco que representa la racionalización. O, al menos, la racionalización según Pessoa.

Jean Seul de Méluret, el único heterónimo francés de FP, aborda lo que llama la “degeneración europea” desde su lugar de rechazo a lo que considera “corrupto” y “decadente”. 

“No me importa qué sistema de sociedad tenga un pueblo, o cuál sea su manera de pensar; pero lo que desagrada es que este sistema sea el de los proxenetas y que su manera de pensar sea la de los idiotas y los imbéciles”, dispara Jean Seul. Cualquier parecido con el neofascismo circundante en la Argentina (y en el mundo), su compraventa de cargos electorales, su licitación sexual de postulaciones y bancas en el Congreso, es pura coincidencia.

Alexander Search, quizá el gran protagonista del combo heterónimo en El libro de la transformación, también explora la existencialidad en el multiverso subjetivo.

Llora por mi, mi niña, y no me ames

porque en mi hay demasiado que me excede,
demasiado que no puedo llamar 'yo'
Llora más bien por las ruinas de mi mente,
llora porque tanta emoción me lleva
a perder esa lucidez que puede
hacerme digno de seguir siendo humano.

Esta confesión revela el precio existencial de la multiplicidad pessoana. La proliferación de heterónimos no responde solo a una estrategia estética, a una querible (¿tierna?) pulsión extorsiva, sino a la imposibilidad de contener la totalidad de la experiencia humana en una sola subjetividad.

Una mirada argentina 

El análisis que el dream team de trabajadores de la palabra que se propusieron transitar a Pessoa es parte de una herencia activa de otros intérpretes de la obra del portugués, con nombres destacados como Ricardo Piglia y Rodolfo Fogwill.

Piglia identificó en la heteronimia pessoana un modelo para pensar "la literatura de la multiplicidad y el simulacro", una radicalización de "la crisis del yo moderno y del sujeto literario". En tanto, Fogwill reprodujo la cosmogonía pessoana en su obra a través de guiños más o menos perceptibles y cadencias conceptuales. 

Alguna vez Santiago Kovadloff definió a Pessoa como un “indisciplinador de almas”. Con un solo libro editado bajo su nombre (el poemario Mensagem, dedicado a próceres de la historia de Portugal), el autor nacido en Lisboa agrietó para siempre las formalidades del deber ser literario y llevó más allá la idea de lo multiversal muchas décadas antes de que el tema asomara como debatible. En este marco, como punto de partida para un redescubrimiento, el lanzamiento de El libro de la transformación es vital.

 

Fernando Pessoa. El libro de la transformación (o libro de tareas). Editorial Interzona. 512 páginas. Versiones y prólogos de Ana Laura Paolini, Matías Battistón, Gabriel Supino y el Dr. Norberto Magenta.