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La intensa noche del universo

Pascal Quignard es un autor único para nuestro tiempo que recupera una visión genealógica utilizando una palabra melodiosa y afinada, precisa y sensible, que combina la biografía con una vasta y erudita mirada filosófica y poética que hipnotiza y transforma al lector. Colaborador de la editorial Gallimard desde fines de la década del 60 hasta 1994, ha editado varias novelas y ensayos que lo han convertido en un escritor que recupera los ecos de la cultura griega y romana para crear una literatura lírica que indaga en la naturaleza humana desde una particular interpretación cultural, construida a partir de la gran tradición literaria francesa.

por Martín Chiavarino

En El Origen de la Danza Quignard explora sus obras y trabajos recientes, especialmente una puesta teatral sobre Medea basada en el texto de Séneca, pero también lo que le dejó su obra magna, Último Reino, compuesta por nueve libros, Las Sombras Errantes, Sobre lo Anterior, Abismos, Las Paradisíacas, Sordísimos, La Barca Silenciosa, Los Desarzonados, Vida Secreta y Morir por Pensar, todos editados en Argentina por El Cuenco de Plata, al igual que Albucius y Las Lágrimas. A través de la danza el autor encuentra la relación entre el nacimiento de los seres y el mundo que los rodea en un viaje que lo conduce hacia diversos archipiélagos. Las corrientes oceánicas, las transformaciones del término inglés “underground”, que surge de la clandestinidad de la resistencia a la Francia ocupada por los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, los recuerdos de los puertos en ruinas, las estrellas primitivas producto del Big Bang, la literatura de la novelista francesa Colette y la interpretación y la preparación de la bailarina de ballet decimonónica italiana Carlotta Grisi para la obra Giselle, escrita por Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges y Théophile Gautier, a su vez inspirada en pasajes de obras de Heinrich Heine y Victor Hugo, son algunas de las manifestaciones que Quignard entrelaza con sus experiencias personales con un estilo literario tan onírico como vital.

Para el autor de Las Lágrimas, el nacimiento y la danza se encuentran estrechamente ligados. El coito, el engendramiento, el arte, la historia, son algunos de los pliegues de la danza. Las emociones, la angustia, el espanto, el placer, el éxtasis, son analizados desde sus abismos genealógicos para encontrar la frontera última de todos los conceptos, el cuerpo. Los relatos y las interpretaciones históricas aparecen aquí como fuegos fatuos que así como surgen se consumen en una metamorfosis que los transforma en creación.

Quignard analiza la danza como característica constitutiva de la naturaleza humana desde el nacimiento como acontecimiento que marca una ruptura, la separación natal de la madre, su reconocimiento a partir de la voz, primer efecto musical, punto sonoro perdido que se recupera a partir de la escritura y la lectura, movimiento que asimismo mimetiza el inicio. Así la danza marca ese devenir del universo, esa instancia que va de la oscuridad hacia la luz, de la noche hacia el día.

Dentro de este entramado se destaca la literatura clásica sobre la sacerdotisa Medea, personaje de gran complejidad dentro de la mitología griega que ha permitido sinnúmero de interpretaciones y obras de diverso carácter, del que surge el mediodía, la meditación, la medicina. El erotismo, el amor, el deseo, la venganza, son algunos de los movimientos alrededor del nacimiento y la muerte que Quignard relaciona con la historia de Medea, la que traiciona por amor, la que consagra el eterno pasaje de la noche hacia el día, la que sigue los impulsos esenciales de la danza.

El Origen de la Danza funciona como una reflexión sobre la esencia del baile como éxtasis del cuerpo, pero el libro también puede ser considerado como una serie de notas al pie sobre algunos de sus trabajos literarios más importantes, ofreciendo claves de interpretación para el conjunto de su obra, especialmente sobre los nueve volúmenes que componen Último Reino, una serie que fue culminada después de la publicación de este libro.

El libro lanzado en francés en 2013 por Editions Galilée fue editado en Argentina por Interzona con la traducción de Silvio Mattoni, quien viene traduciendo todas las obras del autor desde ya hace tiempo, en una bella edición en tapa dura con una imagen tomada de un fresco del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, intitulado Medea y sus Hijos. Aquí Quignard vuelve a deslumbrar hipnóticamente con su armónica prosa, su inconmensurable conocimiento y sus relaciones poéticas entre acontecimientos y conceptos, estimulando la búsqueda de nuevos horizontes para el pensamiento a través de novedosas formas de percepción para el cuerpo, pero principalmente creando un canal de comunicación con el lector más parecido a un ritual que a una simple lección.

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