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La lente oscura de Edgardo Scott

Un recorrido por la obra del autor de ‘Caminantes’

Es difícil no toparse con la música mientras se lee a Edgardo Scott. La utiliza incluso para datar su nacimiento. Según consta en el último cuento de Cassette virgen, su alumbramiento coincidió con un acontecimiento que solo otro fan del post-punk sabría ubicar en el calendario: el día en que Joy Division dio su primer concierto. En ese mismo libro, otro cuento habla de la profunda relación que este escritor, editor, traductor, crítico y psicoanalista argentino desarrolló con “Disintegration”, la mítica canción de The Cure, en cuyo largo y envolvente desarrollo musical de unos ocho minutos él encontró cifrado un acercamiento posible a la literatura. De hecho, esa oscuridad sofisticada, hipnótica y aterciopelada de la banda británica funciona como referencia tonal en parte de su ficción.

Si bien Bauhaus o Peter Murphy aparecen mencionados en otras obras, no todo es post-punk en su literatura. Como leemos en otro cuento de Casette virgen, Edgardo Scott (Buenos Aires, 1978) comenzó a estudiar inglés a los siete años porque su madre le escuchaba tararear “Part-Time Lover” de Stevie Wonder, “Live to Tell” de Madonna, o “Modern Love” de David Bowie. En la decisión de su madre de apuntarlo a clases particulares pesó más eso –la música que emitía la radio– que el origen irlandés de la familia. Gracias a aquellas canciones y aquellas clases, con el tiempo, llegarían ensayos como Por qué escuchamos a Stevie Wonder (Gourmet Musical, 2020) o su celebrada traducción al español rioplatense de Dublineses (Godot, 2021), de James Joyce.