interZona

Ser librero

Avatares de gente del oficio

El año pasado, InterZona Editora publicó Diario de un librero en el que su autor, Luis Mey, relata una serie de episodios absurdos vividos por quienes cada día emprenden la difícil tarea de atender el salón de una librería. “Puede ser gracioso hasta que no lo es”, advierte Mey, tal como se le advirtieron a él cuando ingreso a trabajar a El Ateneo Grand Splendid. Agrega que, incrédulo aún, pidió un ejemplo y le respondieron así:

Ayer me pidieron Malbec, de Shakespeare.
Es cierto. Es graciosos. Pero no lo veo reírse.
¿Por qué no te reís?
Porque pasa todo el tiempo.
Con su propia experiencia, más la colaboración de casi medio de centenar de libreros y una buena dosis de picardía completó una obra deliciosa; deliciosa para quien lo lee, claro. Porque, efectivamente, “puede ser graciosos hasta que no lo es”.

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