interZona

Un falso libro de autoayuda que termina ayudando

Tácticas de superación personal de Francisco Moulia juega con la tradicional división de los géneros, explora territorios oscuros y vidas que no son extraordinarias.

Por Laura Garagli, para Tiempo Argentino

Tiene título evidente de libro de autoayuda. Pero es una novela. Y es, también, un libro de autoayuda, en la medida que deja bien en claro que la literatura es, o puede ser, la mejor forma de salvarse, de aconsejarse, de ser, en definitiva, mejores.
Como relata Martín Kohan en su comentario de la obra, esta novela no va avanzando hacia su punto cúlmine, sino que se inicia en él. 
El primer momento de Tácticas de superación personal ( Interzona) es de una inefable potencia narrativa, de gran belleza y originalidad. Luego, sí, avanza pero hacia un pozo profundo que se llama depresión, aislamiento, búsqueda definitiva de un ser en sí y para sí del personaje, que es también una exploración del mundo.
Esta novela juega con las formas literarias y con los géneros, se disfraza de diario, de realismo, roza la ciencia ficción en una zona Bioy, y también se comunica con una serie de relatos que en estos momentos de nuestra literatura funden su visión hacia esas vidas tan poco extraordinarias que terminan siéndolo, tal vez en la pretensión o en el deseo, historias que en la cavilación del narrador (casi siempre masculino, casi siempre fracasado) derivan en la búsqueda del sentido de la vida, y en última instancia, de la constatación de que el deseo de ser (persona/personaje) justifica la vida. 
José escribe su diario desde las sierras cordobesas, ocupando, cuidando y refugiándose en la casa de su tía. En el principio hay soledad, luego el mundo se abre hacia una perrita que se encuentra y ya son dos, su atención va a centrarse en la figura de un vecino que le pega piñas al nogal de la casa de su tía, y luego, cómo no, van a aparecer una mujer, y también amigos o conocidos del pueblo. Así, por agregación, ese mundo que se redujo a sí mismo, como sucede con todo náufrago que se precie, se va ampliando, hasta convertirse en una pequeña muestra de lo que se llama sociedad, a cuyo orden  supuestamente nuestro narrador ha rasgado con su acción inicial.
El tiempo se va en respirar, cosa que duele, sobre todo cuando se fisura una costilla. Se va también en tomar mate, observar a los otros, tratar de comprenderlos. Y escribir. 
El narrador es una especie de cyborg ya que parece tener incrustada en su cuerpo su computadora personal.  Todo lo que vive y hace pasa a su diario, aun la cantidad de pavas de mate que consume, aun el sexo. 
Entre tanto, lee y transcribe el libro de autoayuda que tiene su tía (que no es su tía). Todo se entrelaza en una especie de caja negra de palabras, que es este libro.
“Cada persona debería escribir su propio libro de autoayuda. Y no descarto la posibilidad de que estas anotaciones diarias sean un poco eso”, dirá. Y también: “Siempre termino con la misma sensación de vacío, como si lo que soy no alcanzara para ser querido, o respetado, o admirado. Miento para colmar una expectativa inventada.”  
En un momento bastante dramático del personaje, se intercala una historia asombrosa que cruza a alguien de su familia (centro incandescente de esta historia) con la presencia de un escritor famoso que pisó el suelo (y el cielo) argentinos. Y esa pequeña anécdota ilumina toda la novela, porque en definitiva pone en el centro la pregunta sobre si podemos ser felices solos, o siempre necesitamos un zorro para domesticar. 
Francisco Moulia nació en 1982 en Buenos Aires y esta es su segunda novela.«

 

Tácticas de superación personal
Francisco Moulia
Novela
Interzona.-

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