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Tengo vino, luna y flores

No son como haikus, pero comparten algo que también tienen ellos, estos poemas chinos encuentran su inspiración en la contemplación de la naturaleza, de los espacios, de las cosas pequeñas y de las personas del mundo actual.

Al principio del libro hay unos poemas anónimos y luego hay poemas de Su Tung P’o, Wang Wei, Li Po entre otros…

Es una antología, la traducción está a cargo de Édgar Trevizo y su contenido nos revela un mundo donde el vino, la luna y las flores son como portales a otra dimensión del tiempo.

Me encantó, lo leí de corrido, y volví a leer los poemas marcados… casi como siempre hago con los libros que me gustan tanto. Lo recomiendo claro, a quienes leen poemas cortos y largos, a quienes leen haikus también y como compañía para quienes quieren desconectar de noticias, de mundo rápido, de velocidades altas. Eso si, después de leerlo querrán tomar vino, mirar la luna mas seguido y tener flores. Eso, lo aseguro.