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El marginal...me llaman

Oscar Fariña, escritor paraguayo con muchos años en la Argentina, lanzó “El guacho Martín Fierro”, una memoria en clave tumbera que resucita la figura legendaria.

Sí, por una parte, el gaucho Martín Fierro creado por José Hernández es la figura que “representa” el ser nacional, por otro, es la historia misma del país desde su nacimiento como una historia en versos hasta la estatuilla de la red carpet argentina. El viaje de Martín Fierro en la carrera de su consagración, esconde, como sus páginas, más de una traza humana, política, social.

En consonancia con esto, Oscar Fariña, autor de cuatro libros de poemas, ha vuelto a tomar esos hilos de la humanidad castigada de Fierro, para echar luz sobre la historia del “guacho” actual, la nueva forma de marginalidad latente.

Por una cabeza

¿La historia es la misma? “Entre el gaucho y el guacho hay una continuidad evidente”, detalla. Hay que recordar que la obra tiene dos partes y siete años corren entre ambas. Esa historia sí cambió:
 
“Yo tomé la primera parte, que es la que me parece más valiosa. La vuelta nunca me gustó, ideológicamente se pone en contra de lo anterior, baja línea, es más morali-na". Del primer panfleto que despedía a los gauchos en los días de Sarmiento, con una denuncia del abuso y el despojo, entre otras cosas, hasta la segunda, la vida de Hernández cambió: "Pasó a ser Senador; empezó a decir a los gauchos que bajaran la cabeza".

De ahí a que el poeta nacional Lugones lo bautizara como símbolo en el Centenario, hay un paso: el hombre adaptado de La Vuelta ocupó el lugar del contradictorio, el matrero, el asesino también y el que rompe su guitarra y se va a las tiendas indias: "Hay una ambigüedad moral de ese perseguido que es víctima y victimario al mismo tiempo". La figura que se rescata es la que tiene más actualidad, la más humana, la menos cómoda.

El bardeo

Como la voz que se pone a cantar "al compás de la vigüela", la voz del guacho se entona "contando bardos", haciendo la denuncia. Ésa es la apuesta de Fariña: la denuncia del modelo a través de la parodia, de la risa que reconstruye y vuelve vivo un clásico: "Yo traté de escribir una obra que hiciera honor al original, en contra de las lecturas de la visión más clásica, del gaucho bueno, manso, pastoril. El original es borracho, fascista, tiene un discurso misógino; es un personaje más incómodo. El clásico, el arquetipo del ser nacional, es una operación de la derecha del Centenario"

Hay, detrás de los telones, una lectura que también tiene su historia de reencuentro y de decapitación clásica: "Hay mucha gente que me enseñó a mí a leerlo de otra forma: desde Borges (de derecha pero no tanto), pasando por Lamborghini, hasta Piglia, en contra de la lectura ingenua, la más extendida y vulgar, como estampita a seguir".

Esta visión del gran personaje de la gauchesca llevó a Fariña a "ver hasta qué punto la situación del marginal ha cambiado muy poco"; por eso "la idea era cambiar la obra lo menos posible. Hay un respeto de la métrica, una reescritura verso a verso, incluso hay estrofas originales enteras. O sea, moviendo un par de fichitas, reconstruís"

El camino del héroe

"Macroestructuralmente, la obra sigue un derrotero idéntico al gaucho de Hernández. Por ejemplo, en vez de un malón, aparece la figura de los "pitufos", los presos más cachivaches. Hay una alusión al motín de Sierra Chica, a esos que laburan en el Servicio Penitenciario como rompemotines. Son "el otro del otro", gente que se cobra favores incluso con los familiares de los otros presos. Aparece el verbo pitufear"

El gaucho, Fierro, el elegido para coronar una nueva nación después de su total desaparición, revive en sus luces y sombras, para acostumbrar la mirada hacia la realidad más cercana: la que se quiere evitar. 

¿Y Cruz? "Cruz es el gran traidor de las letras argentinas, el amigo del guacho. También tiene una caracterización ambigua, no es un santo onda el gauchito Gil, es bastante más complejo. Eso lo hace más verosímil"

¿Este libro tiene que llegar a las escuelas? "¡Sí! Totalmente. Está esa idea del clon, una idea que me encanta porque se relaciona mucho con la ciencia ficción, un género que disfruto muchísimo. Es el ideal de la copia, como una ley, te diría: remplazar al original."

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